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Es un macho juvenil que fue rescatado en mayo en la ruta °14, en cercanías de La Paz porque no podía volar. Se le colocó el transmisor satelital para poder estudiar su comportamiento cuando regrese a su hábitat.

 

Otro ejemplar de cóndor andino rehabilitado en el Tatú Carreta se prepara para regresar a la naturaleza. Está haciendo su rehabilitación en el centro de recuperación para grandes aves de la Reserva Tatu Carreta y pronto podrá volver a ser libre.

Es un macho juvenil que fue rescatado en mayo en la ruta °14, en cercanías de La Paz porque no podía volar. Se le colocó el transmisor satelital para poder estudiar su comportamiento cuando regrese a su hábitat, al igual que se realizó con las últimas cinco ejemplares liberadas: Carlita, Pocha, Rosita, Taba y Pacha.

Este dispositivo aporta una valiosa información científica sobre la especie, sus vuelos, dormideros y desplazamientos que permiten elaborar políticas públicas de conservación y el trabajo articulado entre las instituciones.

El condorito todavía no tiene nombre, pero la comunidad educativa de la Escuela Ing. Arturo Pagliari propuso que se llame Daniel, en honor a su antiguo director que se jubiló y que es muy querido en la región de Pampa de Achala.

 

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La pequeña hembra nació el 10 de septiembre en el Centro de Rescate de Fauna Silvestre Tatú Carreta, en Casa Grande. Es la cuarta cría de una pareja de cóndores que no puede volver a volar y la primera hembra después de Yastay, Camín y Yuspe.

 

Una nueva vida llegó al Centro de Rescate de Fauna Silvestre Tatú Carreta, en Casa Grande, Córdoba. El 10 de septiembre nació Achala, una hembra de cóndor andino (Vultur gryphus) que permanece bajo el cuidado de sus padres y representa una nueva esperanza para la conservación de esta especie emblemática de las sierras.

Achala es la cuarta cría de una pareja de cóndores que, debido a las graves heridas sufridas por disparos de arma de fuego, no pudo volver a volar ni regresar a la vida silvestre. En Tatú Carreta encontraron refugio y un espacio seguro donde no solo pudieron continuar con sus vidas, sino también reproducirse y aportar una nueva generación de cóndores.

La pequeña condorita es la primera hembra nacida de esta pareja, después de sus hermanos Yastay, Camín y Yuspe. Al igual que ellos, Achala crece acompañada por sus padres y, cuando llegue el momento, podrá emprender vuelo y continuar su vida en libertad.

La historia de esta familia comenzó marcada por las heridas y las consecuencias de la acción humana sobre la fauna silvestre. Sin embargo, en el Centro de Rescate encontró un nuevo comienzo.

Hoy, el nacimiento de Achala vuelve a poner en primer plano la importancia del trabajo de conservación y protección del cóndor andino, una especie fundamental de los ecosistemas cordilleranos y uno de los grandes símbolos de nuestras sierras.

Sus padres no pueden volar, pero sus crías sí. Y cada nuevo nacimiento es una señal de que, aun después de las heridas, también puede haber lugar para la esperanza.

 

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Nació el 2 de septiembre de 2025 y, desde entonces, fue acompañado con dedicación durante su crecimiento y preparación para la vida silvestre.

 

Este jueves 6 de agosto, Yuspe, el tercer cóndor andino nacido en el Centro de Rescate Tatú Carreta de Casa Grande, comenzará una nueva etapa en su historia.

Nació el 2 de septiembre de 2025 y, desde entonces, fue acompañado con dedicación durante su crecimiento y preparación para la vida silvestre.

En esta oportunidad, Yuspe viajará en avión hacia Buenos Aires, donde se reunirá con otros cóndores juveniles. Luego será trasladado a Sierra Pailemán, Río Negro, para continuar su adaptación antes de ser liberado.

Esta vez viajará en avión, para que muy pronto sea el protagonista de su propio vuelo.

Su partida es motivo de alegría, orgullo y emoción para quienes lo vieron nacer y crecer. Yuspe deja el lugar que fue su hogar para cumplir el objetivo más importante de todo trabajo de conservación: desplegar sus alas y volar en libertad.

 

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Las aves habían ingresado con heridas compatibles con disparos y recibieron atención veterinaria, seguimiento clínico, recuperación progresiva y evaluación sanitaria. Ambas fueron liberadas con rastreadores satelitales.

 

El pasado 14 de mayo, dos hembras de cóndor andino (Vultur gryphus) fueron liberadas luego de atravesar un proceso de rehabilitación de varios meses en Tatú Carreta, centro especializado en recuperación de fauna silvestre de la provincia de Córdoba.

Las aves habían ingresado con heridas compatibles con disparos y recibieron atención veterinaria, seguimiento clínico, recuperación progresiva y evaluación sanitaria hasta alcanzar las condiciones necesarias para su regreso al ambiente natural.

El seguimiento veterinario estuvo a cargo de la médica veterinaria María del Rosario Ahumada, junto al equipo de Tatú Carreta, institución que trabaja desde hace más de 15 años en la recuperación de fauna silvestre de manera ad honorem.

Este proceso forma parte de un trabajo articulado entre Tatú Carreta, el Parque Nacional Quebrada del Condorito y Policía Ambiental, orientado a la recuperación, protección y conservación del cóndor andino en Córdoba.

Ambas hembras fueron liberadas con rastreadores satelitales, una herramienta que permitirá monitorear sus desplazamientos, adaptación al ambiente y comportamiento posterior a la liberación. 

Tatú Carreta es considerado un centro de referencia en Córdoba para la atención de cóndor andino. Además de la rehabilitación de ejemplares heridos, desarrolla reproducción bajo cuidado humano de cóndores destinados a proyectos de conservación y liberación.

Esta nueva liberación representa un aporte concreto a la conservación del cóndor andino, una especie emblemática de los cielos sudamericanos, y pone en valor el trabajo silencioso, sostenido y colectivo que hay detrás de cada regreso a la vida silvestre.

 

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Las aves completaron su proceso de rehabilitación y serán liberadas con rastreadores GPS que permitirán monitorear su adaptación, desplazamientos y comportamiento en las sierras cordobesas.

 

Dos cóndores hembras rescatadas en Córdoba serán liberadas en los próximos días luego de completar su proceso de recuperación en el Centro de Rescate de Grandes Aves de la Reserva Tatú Carreta, uno de los espacios habilitados por la Provincia para la atención, rehabilitación y conservación de fauna silvestre.

Las aves, bautizadas Pacha y Taba por alumnos de la escuela rural Ingeniero Arturo Pagliari, ubicada en Pampa de Achala, en zona de Altas Cumbres, ingresaron al centro tras ser encontradas con lesiones compatibles con disparos de escopeta. Una de ellas fue rescatada en septiembre de 2025 en la zona de Salsacate, mientras que la otra proviene del sur provincial e ingresó a comienzos de 2026.

Desde su llegada, ambas atravesaron un proceso integral de tratamiento médico, estudios clínicos, radiografías, curaciones, recuperación de peso y fortalecimiento muscular, con el objetivo de que puedan volver a su hábitat natural en condiciones adecuadas.

La tarea fue desarrollada en la Reserva Tatú Carreta, que cumple un rol central en la recuperación de animales silvestres derivados por Policía Ambiental. Allí, los ejemplares reciben atención sanitaria, seguimiento diario y un trabajo específico de rehabilitación física y comportamental, clave para que conserven sus condiciones naturales antes de la liberación.

María del Rosario Ahumada, médica veterinaria y responsable sanitaria de la reserva, explicó que la recuperación de un animal silvestre requiere una intervención médica precisa, pero también un proceso posterior de observación y readaptación a sus conductas naturales. “Hay una parte médica, que es controlar las heridas, hacer análisis de sangre, radiografías y tratamientos; y después hay todo un proceso comportamental para ver cómo responde el animal, cómo se alimenta y cómo ejercita su musculatura. La liberación es el resultado de una red de trabajo donde intervienen muchas voluntades”, señaló.

En el caso de la cóndor más joven, Taba, el cuadro inicial fue especialmente delicado, ya que ingresó con el ala derecha comprometida a raíz de una herida infectada. La recuperación demandó antibióticos, vendajes, controles y un manejo sanitario constante para evitar la pérdida de movilidad.

La otra hembra, Pacha, llegó con seis perdigones en el cuerpo y más de dos kilos por debajo de su peso normal, por lo que debió atravesar un proceso de extracción de municiones, recuperación muscular y aumento de peso.

“Un cóndor con una lesión en el ala es muy preocupante porque necesita volar y hacerlo bien. Cuando vimos que la evolución era adecuada, informamos a la autoridad de aplicación que ya estaban dadas las condiciones sanitarias para su liberación”, detalló Ahumada.

La Reserva Tatú Carreta cuenta con un sector específico de rehabilitación que no está abierto al público, justamente para preservar el comportamiento silvestre de los animales. En esa etapa, el contacto humano se reduce al mínimo y la alimentación se adapta a lo que las aves encontrarán nuevamente en su ambiente natural.

María Belén Blanda, subsecretaria de Policía Ambiental, destacó que la Provincia cumple un rol fundamental en el rescate, traslado, atención y seguimiento de los animales silvestres que se encuentran heridos o en peligro.

“Hay un protocolo ante cada llamado por fauna silvestre en peligro. Intervienen bomberos, policías, Secretaría de Ambiente, Policía Ambiental y los centros de rescate. En el caso de los cóndores se articula con Tatú Carreta, que está especializado, y la vinculación entre las instituciones es muy aceitada”, afirmó.

Como parte de la política de conservación, Pacha y Taba serán liberadas con rastreadores GPS colocados sobre el lomo. Se trata de dispositivos livianos que no afectan su movilidad y que permitirán monitorear sus desplazamientos, adaptación y comportamiento una vez que regresen a la naturaleza.

El uso de estos transmisores forma parte de un trabajo científico junto a la Universidad Nacional del Comahue (Bariloche), el CONICET, la Universidad de Konstanz, de Alemania, y el Parque Nacional Quebrada del Condorito que estudian los movimientos y patrones de conducta del cóndor andino.

En Córdoba, esta información resulta especialmente valiosa porque permite conocer cómo interactúan los cóndores de las sierras cordobesas con otras poblaciones andinas.

La próxima liberación también permite reforzar la importancia ambiental del cóndor andino, una especie protegida por ley y declarada Monumento Natural Provincial en Córdoba. Su función en los ecosistemas es clave, ya que se alimenta de carroña y contribuye a limitar la propagación de enfermedades, bacterias y posibles contaminaciones en ambientes naturales.

Desde Tatú Carreta remarcaron que muchas de las causas de ingreso de cóndores al centro están vinculadas a heridas de arma de fuego o intoxicaciones por plomo, producto de municiones presentes en animales muertos que luego son consumidos por estas aves.

Por eso, se insiste en la importancia de no dispararles, no utilizar cebos tóxicos y no dejar restos de animales con municiones en zonas naturales.

 

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El ave fue hallada en un campo del sur provincial y recibirá atención veterinaria en la Reserva de Casa Grande.

 

Un ejemplar de cóndor andino fue rescatado en las últimas horas en la zona rural de la localidad de Achiras, en el sur provincial, tras ser encontrado en imposibilidad de volar. 

El operativo estuvo a cargo de efectivos de la Patrulla Rural Suroeste en conjunto con personal de Policía Ambiental, quienes acudieron al lugar luego de ser alertados por el propietario del predio donde se encontraba el animal. 

Tras constatar su estado, el ave fue puesta a resguardo y posteriormente trasladada a la Reserva y Centro de Rehabilitación Animal Tatú Carreta de Casa Grande, donde recibirá atención veterinaria especializada con el objetivo de lograr su recuperación y eventual reinserción en su hábitat natural.

 

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La Policía Ambiental rescató el ejemplar con una lesión en un ala. No tendría daño óseo, pero hallaron perdigones que afectaron sus músculos.

 

Bomberos Voluntarios de Salsacate realizaron el rescate de un ejemplar de cóndor andino (Vultur Gryphus) con una lesión en un ala. Fue en el paraje Bajo de los Corrales.

A continuación, se resguardó el animal y se dio aviso a Policía Ambiental, perteneciente al Ministerio de Ambiente y Economía Circular, por ser la autoridad competente en materia de control y fiscalización de fauna silvestre de la Provincia.

"Nuestros inspectores la trasladaron hasta el Tatú Carreta, en donde los especialistas la revisaron y le brindaron la asistencia primaria necesaria por su lesión. Una vez que esté estabilizada, se le realizarán los estudios complementarios", informó Adrián Rinaudo, secretario de Policía Ambiental.

Desde la reserva ubicada en Casa Grande determinaron que se trata de una hembra adulta que pesa ocho kilogramos y presenta una lesión a la altura del codo del ala derecha.

"En la radiografía pudimos observar que el cóndor sufrió un disparo de escopeta, encontramos perdigones de munición pequeña que no llegaron a dañar ni quebrar ningún hueso, pero sí visualizamos que tiene una lesión muscular compleja. La recuperación va a llevar un tiempo prolongado", explicó María Ahumada, médica veterinaria del Tatú Carreta.

Recordemos que es una de las especies de fauna silvestre de la provincia de Córdoba que recientemente ha sido declarada monumento natural, lo que implica una protección integral, planes de conservación específicos y acciones tendientes a la protección de sus hábitats.

Además, el cóndor andino se encuentra en la categoría de conservación "Amenazada" (AM) lo que significa que, por caza, destrucción del hábitat u otros factores, la especie es susceptible de pasar a la situación "En peligro de extinción" (EP).

Es la mayor ave de Latinoamérica, con una envergadura de tres metros; en Córdoba habita en la región serrana y su alimentación se basa en carroña.

 

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Yuspe fue criado de manera natural por sus padres y próximamente será integrado a una bandada para que regrese a su hábitat. 

 

Hay inmensa alegría por el nacimiento del tercer cóndor andino en la Reserva Tatú Carreta de Casa Grande. Se trata de Yuspe, que fue criado de manera natural por sus padres y próximamente será integrado a una bandada para que regrese a su hábitat ya que su desarrollo es normal. 

De esta manera surge un nuevo Monumento Natural en la provincia de Córdoba, una figura de máxima protección que busca garantizar la conservación.

La noticia fue confirmada a Punilla Informa por María Ahumada, veterinaria de la Reserva que forma parte de la red Programa de Conservación del Cóndor Andino.

El nacimiento de Yuspe se suma a los de Yastay en 2019 y Camín en 2023.

 

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Desde su liberación ya se desplazó por un área de aproximadamente 2.500 km2. Se integró a un grupo de cóndores y comparte recorridos y baños con su especie. Al principio sus vuelos fueron en cercanías del punto de liberación, pero luego se observan más extensos y de mayor altitud.

 

En diciembre del año pasado, el Ministerio de Ambiente y Economía Circular, a través de la Policía Ambiental, liberó una cóndor rehabilitada- de aproximadamente siete meses de edad- con un rastreador satelital.

Desde entonces, estos dos primeros meses arrojaron algunos datos interesantes que permiten estudiar el comportamiento del ejemplar y las poblaciones de cóndores en Córdoba.

Carlita, como la nombraron los cuidadores de la reserva Tatú Carreta, porque fue rescatada en la localidad de San Carlos Minas, al principio volaba en las proximidades del Parque Nacional Quebrada del Condorito, lugar elegido para su liberación.

Sin embargo, a medida que se integró a un grupo de cóndores adquirió mayor experiencia y sus vuelos comenzaron a ser más extensos y de mayor altitud.

Estos vuelos más prolongados, a una altura superior a los 2.500 metros, fueron posibles porque al unirse a una familia de cóndores aprendió más sobre el comportamiento de su especie, como por ejemplo a alimentarse, buscar refugio cuando el tiempo atmosférico se torna peligroso y a compartir baños en charcos cuando las temperaturas son elevadas.

Los datos de desplazamiento, rutas de vuelo, velocidad, altitud, sitios de descanso y zonas en las que se abastece de alimento se obtuvieron gracias al dispositivo que se colocó en la espalda del animal y transmite un gran volumen de información que permite tomar decisiones y pensar acciones que apuntan a la conservación tanto de la especie como de sus hábitats.

“La información recolectada está haciendo posible la generación de conocimiento científico y datos para la conservación de la especie en Córdoba. Esto nos permite reforzar políticas públicas que preserven las áreas donde habitan”, explicó Victoria Flores, ministra de Ambiente y Economía Circular.

Pero además, según indicó Adrián Rinaudo, secretario de Policía Ambiental, este tipo de trabajo colectivo entre las distintas reparticiones es muy provechosos porque brinda la posibilidad de evaluar el proceso de recuperación de un ejemplar y su estado luego de regresar a su hábitat: “Gracias a un esfuerzo conjunto entre los distintos actores podemos conocer el estado del animal y de esta manera poder comprobar si la rehabilitación y posterior liberación fue exitosa. Si bien en Córdoba ya hemos realizado varias liberaciones de cóndores, esta es la primera que lleva un rastreador y eso nos traza una hoja de ruta para futuras liberaciones de esta especie”.

Carlita es la primera cóndor liberada con un rastreador satelital en Córdoba, esto fue posible gracias al trabajo articulado entre el Gobierno de la Provincia, a través del Ministerio de Ambiente y la Policía Ambiental, que participaron en el rescate del ejemplar; el centro de rescate del Tatú Carreta, que realizó la rehabilitación de la cóndor; personal del Parque Nacional Quebrada del Condorito, que propició el lugar adecuado para liberarla y la Universidad Nacional de Comahue (Neuquén), mediante el Dr. Sergio Lambertucci y el equipo de investigación, que donó el dispositivo y analiza los datos para su seguimiento.

“Desde nuestro centro de rescate -que se especializa en la recuperación de grandes aves- sabemos que el individuo se liberaba en óptimas condiciones físicas y con el peso adecuado, pero al ser un ejemplar juvenil teníamos dudas de su integración y aprendizaje de vuelo. Poder monitorearla casi a diario y de manera compartida con esta red de trabajo nos da tranquilidad, porque nos permite evidenciar que el trabajo de recuperación en cautiverio se ve reflejado en lo que ocurre en la naturaleza”, expresó María Ahumada, veterinaria de la reserva Tatú Carreta.

Y luego reflexionó sobre la importancia de respetar los tiempos de la naturaleza: “Esto fue importante también para aprender que muchas veces a la naturaleza hay que darle tiempo y hay que esperar. Carlita empezó volando de forma tímida y ahora vuela de una manera impresionante”.

El recorrido

El rastreador indicó que Carlita se encuentra integrada a otros grupos de cóndores y desde su liberación recorrió casi todo el Parque Nacional Quebrada del Condorito y la Reserva Hídrica Provincial de Achala; la Quebrada del Batán; el nacimiento del río Mina Clavero; San Clemente; el lago Los Molinos; Athos Pampa; el cerro Champaquí, entre otros sitios.

El registro indica que desde diciembre a hoy, se desplazó por un área aproximadamente de 2.500 km2 (250.000 hectáreas), lo que equivale a cinco veces el tamaño de la ciudad de Córdoba.

“La semana pasada detectamos que pasó mucho tiempo en el Baño de los Cóndores, que es un lugar en donde esta especie socializa, entonces esto nos indica que fue aceptada por el grupo. La información que nos brinda es muy valiosa, porque es la primera vez que podemos estudiar su comportamiento y por eso valoramos mucho el trabajo conjunto entre todas las instituciones, porque tiene buenos resultados y todos tenemos los mismos objetivos”, dijo Fernanda Fabbio, bióloga del Departamento de Conservación y Manejo del Parque Nacional Quebrada del Condorito.

La investigación científica

Con la creación de estos dispositivos de rastreo GPS se puede monitorear un animal durante las 24 horas del día, en cada segundo. Se ha colocado en distintos ejemplares con el objetivo de conocer su comportamiento en silvestría.

En el caso de esta cóndor juvenil, el rastreo se da en el marco de un proyecto mayor que lleva adelante el equipo de investigación a cargo del doctor Sergio Lambertucci de la Universidad del Comahue / CONICET (Bariloche) que desde hace muchos años trabaja con el desplazamiento de los cóndores en la Patagonia. Los investigadores pretenden conocer el comportamiento de esta especie en las sierras del centro del país.

“Carlita ya nos ayudó en nuestro primer paso, sabremos de sitios de forrajeo, de dormideros comunales, pero los adultos nos ayudarán también a descubrir qué zonas eligen para su nidificación y reproducción”, expresó Orlando Mastrantuoni, encargado del Área Técnica de Campo del grupo de trabajo del doctor Sergio Lambertucci, de la Universidad del Comahue / CONICET..

Por ello, está previsto colocar estos dispositivos en ejemplares adultos que se están rehabilitando en la reserva de Casa Grande, departamento Punilla, antes de que sean devueltos a la naturaleza.

 

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