Está ubicado en plena Avenida Edén, donde la música es puesta a muy alto volumen y hasta se hace karaoke. Una vecina asegura que desde el municipio ya constataron que se pasa el nivel de decibeles permitido y que le es imposible descansar cada noche. Solo pide que el local se adecúe a la legislación.
Una polémica de larga data en La Falda tiene que ver con los locales nocturnos en la zona céntrica. Los vecinos vuelven a quejarse de uno en particular que está ubicado en Avenida Edén al 100 y donde la música se pone a muy alto volumen durante varios días a la semana.
"Tengo como patio a Point que funciona como kiosco, bar y karaoke, tanto para mí como para mis vecinos es imposible poder dormir" expresó Claudia Wolokviansky quien vive en un departamento de calle Meincke y la ventana de su dormitorio da directamente al patio del local. La mujer aclara que no es su intención que el lugar se cierre ya que sabe que hay varios trabajadores que viven de ese negocio, pero exige que se cumpla con la legislación.
"Yo sólo quiero que ellos arreglen el problema de sonido que tienen, porque no soy solamente yo que tengo el bar dentro de mi dormitorio, sino varios vecinos de la cuadra. Así podrán seguir trabajando bien y yo voy a tener una buena vida" expresó Claudia quien además quiso contar que sufre de epilepsia por lo que los ruidos en su caso, se potencian a comparación de otra persona que no sufra ese trastorno.
La vecina busca la mediación con el dueño del local y el municipio para solucionar el conflicto. En este sentido relató que ha intentado contactar a Pablo Tobares, subsecretario de Gobierno, para que gestione una alternativa pero todavía no pudo hablar con el funcionario. Sí mencionó que agentes de Inspección y el 103 dejaron constancia en un acta que en su domicilio se superan los 60 decibeles cuando el bar está en funcionamiento, nivel que sobrepasa el permitido. También quiso contactar directamente al propietario del negocio para plantearle su situación pero no pudo conseguir su número telefónico. Luego destacó que desde el centro vecinal del barrio ya están trabajando para encontrar una solución.
"Tengo todos los fines de semana y más en vacaciones, un baile dentro de mi dormitorio y comedor" se lamentó Claudia.


